Continuamos con el análisis de la forma.
Hemos estado viendo el hombre de Vitrubio, además de quien sentó las virtudes de la arquitectura: firmitas, vetustas, utilitas.
Da Vinci tomó estos aprendizajes y los desarrolló a su manera, es decir, la belleza no residía en los aspectos más bellos, sino en la proporción y la armonía.
Para comprobar estas ideas hemos estado midiéndonos y tomando medidas de diferentes partes del cuerpo, como de cabeza a pies, del hombro al codo...
Además, hemos desarrollado nuestros propios cuerpos basándonos en las proporciones adecuadas de Da Vinci:
Imágenes de Marta Albendea
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